Charles Perrault y reescritura de Caperucita Roja en el siglo XXI

REESCRITURA DEL CUENTO “CAPERUCITA ROJA”

Oscuridad y temor

Era una mañana de abril, nublada y algo fría. Corría el siglo XX, en un pueblo muy alejado de la ciudad, lleno de árboles y algunas montañas se divisaban a lo lejos.

En una cabaña vivían una niña pequeña y su mamá. Estaban cortando leña para poder pasar el invierno y cocinando una tarte de manzana, que la niña llevaría a su abuela en la tarde; debía caminar unas treinta cuadras para llegar.

Ellas sabían que el camino era un tanto peligroso, si caía la noche, los lobos salían en busca de alimento

-Hija, recuerda no hablar con nadie en el camino. Trata de llegar antes que oscurezca.

-Sí, mamá, quedate tranquila.

Pasado el mediodía, la niña emprendió el viaje a casa de su abuela. Ella llevaba en un frasco un veneno letal, el cual podía llegar a necesitar si un lobo salía a su encuentro.

Lo que la niña no le dijo a su mamá que antes de ir a lo de la abuela, pasaría por la casa de una vecina, la única de la zona, llamada Inés. Esta mujer era un tanto extraña, introvertida, digamos, antisocial. Se habían conocido una tarde cuando la pequeña pasaba por el bosque.

Inés la llamó y la invitó a tomar un té, habían quedado en encontrarse nuevamente para hablar de este veneno letal, a cambio tenía que hacer algo.

Eran las 15 pm, cuando Marina (así se llamaba) llegó pro el camino más largo a la casa de su nueva amiga, por lo menos, eso era lo que era creía.

-Pasa niña, no te quedes parada observando con temor, esto que ves, es parte de lo que te conté.

-¿Qué me contaste?

-Te dije que hago magia.

-Pero matar animales no es magia, -dijo la pequeña Martina, muy asustada por eer que Inés estaba cocinando un lobo.

-Para que tú puedas llegar a salvo a lo de tu abuela, tenemos que tener este secreto, si no algo malo podía pasarte.

Así fue que  se enteró que lo que practicaba esta mujer era magia negra. Esto le causó pánico a la indefensa niña que no sabía cómo hacer para salir de la casa

Ya habían pasado varias horas y su mamá comenzó a preocuparse porque se acercaba la noche y no había regresado.

Martina, para poder escapar tuvo que hacer una promesa y mantener el secreto. Pasadas las 18 PM, llegó a casa de su abuela, estaba dormid. En la mesa de luz había un vaso de agua. En silencio para que no despertara, colocó unas gotas de veneno.

El pacto que firmó con Inés, decía que su abuela debía morir para salvar la vida de su madre.

Llorando desconsolada, retomó el camino a su casa, sabiendo que su mamá sufriría por lo que la había sucedido a su abuela, y ella no podría revelar el pacto, proque algo siniestro  iría por ellas. La sangre derramada de los lobos asesinados por Inés, serían los que vengarían la ruptura del secreto.

Alguien tenía que morir para que la magia no se terminara y así era el círculo que no cerraría por muchos años. Muchas muertes quedaron encargadas en esta pequeña niña que debía proteger a su madre.

Inés era una malvada bruja; los lobos eran parte de su magia negra.

Sabrina S.

 

El dueño del bosque

Esto sucede en el noroeste argentino.

El bosque era mi hogar. Yo ponía mis reglas, sabía donde estaba cada árbol, mantenía todo ordenado y limpio.

Una tarde soleada escuché que alguien cantaba, me escondí detrás de una arboleda y vi venir a una niña vestiga de rojo, con la cabeza cubierta como si no quisieran que la vean, y cortando cada flor de mi ¡bosque! ¡No pidiendo permiso a nadie! A todo esto, le pregunté que la traía al bosque y me contestó con su voz muy dulce que iba a la casa de su abuela a llevarle una rica merienda, cuando de pronto una abeja la empezó a merodear y ella, sin ningún escrúpulo, le pegó con una rama y la mató. Eso me ¡enfureció! ¿Quién es ella para matar y cortar flores en mi bosque? ¡No es nadie! Yo le daré una lección, me adelantaré y hablaré con su abuela para que esa niña aprenda.

Cuando por fin llegué, toqué la puerta y la abuela me atendió y todo esto muy sorprendida de mi visita. Le expliqué lo sucedido y accedió a darle una lección a su nieta; ella se escondió dentro de un placard mientras que yo me acostaba en su cama con su camisón.

De repende, alguien tocó la puerta; era la niña, y le dije adelante haciéndome pasar por su abuela

-¿Cómo estás abuela mía? ¡Me impresionan tus orejas!

-Son para oirte mejor, viste que las viejas somos sordas.

-Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!

-Son los anteojos nuevos que me compré.

-¿Qué abrigo de piel tan grande tienes?

El lobo estupefacto dijo: ¡un cuerno! ¡Ahora te toca hablarme de mis dientes! ¿Me estás tomando el pelo?

Y para sorpresa del lobo, la niña sacó un arma de su saco rojo y mató al lobo y con la complicidad de su abuela, juntas, lo enterraron en el bosque donde él decía que era su hogar.

Juntas, también, vivieron tranquilas sin nadie que las atormente.

FIN

Romina N.

El lobo violador

Mar del Plata, buenos Aires, Argentina, siglo XXI.

Una ciudad húmeda, lluvias constantes, olor a puerto, el humo del tráfico, las chimeneas de las fábricas negras por el humo intenso y las gaviotas revoloteando en la costa.

No podrías ir hasta lo de la abuela porque necesita los medicamentos para la tos… Yo como soy tan buena… voy a ir a llevárselos porque si no, mamá después no me va a dejar salir.

Mamá me dijo que tenga cuidado con el supuesto violador que se acabó de escapar de la cárcel y, como siempre, tengo a mano el aerosol de pimienta que me regaló papá.

La chica salió corriendo hasta lo de su abuela cuya casa estaba a dos kilómetros al sur, cuando estaba a pocas cuadras de la de su casa.

Detrás de un árbol, sale el mismísimo violador que ella había visto en la tv, con la cara pálida y una mirada perdida por la euforia. Él se abalanzó sobre ella y de un segundo a otro, ella saca el aerosol con pimienta, rociándolo sin mezquinar una gota. El sádico hombre se agarra la cara desesperado y paralizado por el dolor y el ardor que sentía y entonces, Ángela le da una patada en sus partes íntimas y cae de rodillas.

Ángela sale corriendo y por fin, había llegado a la casa de su abuela, cuando llega a la casa y entra en la habitación se encuentra con alguien en la cama tapado hasta la cabeza. Ángela pregunta si es su abuela y de un salto, sale de la cama el segundo violador que se había escapado. Ella quedó paralizada de miedo, no entendía nada.

Resulta que el otro hombre, también había escapado y lo habían pasado por la TV pero ella no lo vio, porque justo había salido corriendo de su casa cuando estaban terminando de pasar la noticia.

Sin mediar palabra el hombre la tomó del cuello y trató de quitarle la ropa cuando de repente, se escucha y se ve como la abuela le vuela la cabeza de un escopetazo, debilitada por los golpes antes dados por el hombre, la abuela le dice a su nieta, nunca más dejo la escopeta tan lejos.

Ángela pudo rehacer su vida después de tratamientos psicológicos.

Gonzalo L.

 

¿Miedo o curiosidad?

En Mar del Plata, en el siglo XXI, cuenta una señora que hace unos años atrás, en una casita muy humilde, vivía un leñador, su mujer y su hja llamada Caperucita. Antes, por esa zona, había un bosque un poco peligroso, en ese mismos bosque había dos caminos, uno más corto y otro más largo . Por el camino más largo, vivía la abuelita de Caperucita. Pero, por el camino más largo, dicen que vivía un lobo feroz.

Siempre que Caperucita quería ir a juntar flores por el camino largo, su mamá no la dejaba porque tenía miedo de que le pasara algo o de que el lobo la agarre cuando estuviera sola.

Entonces, su papá  Francisco tomó la decisión de enseñarle a usar su cuchillo y algunas otras técnicas para que su hija supiera defenderse del lobo u otro animal o persona que quisieran lastimarla. A su madre María no le gustaba mucho la idea de que le enseñara a usar el cuchillo de caza porque todavía era pequeña su Caperucita, pero  entendía que era por el bien de su hija. Aceptó que le enseñaran a utilizar el cuchillo: si Caperucita lo usaba solo cuando fuera necesario y con mucho cuidado.Caperucita estaba contenta de que su papá Francisco le enseñara a utilizar su cuchillo.

Dos meses después, el papá Francisco estaba trabajando y no podía llevarle la comida a la abuela que se había enfermado, entonces, llamó a su casa para que María le alcanzara los pastelitos y las medicinas a la abuelita, pero María estaba ocupada haciendo cosas de la casa y como el día estaba muy lindo, hacía calor y un sol radiante, se le ocurrió madar a Caperucita; le preparó todo en una canastita, los pastelitos,  y algunas tostadas con miel y en una cestita aparte sus medicinas y algunas vitaminas. Pero, le  aclaró que vaya por el camino corto, así estaba más segura y que ni se le ocurriera ir por el largo, igual, por las dudas, María le puso el cuchillo de caza de su padre, pero le puso una funda en la punta para que no se lastimara y se lo guardó en la mochila con las vitaminas y las medicinas de su abuela.

Caperucita saludó a su mamá y se fue muy contenta a llevarle las cosas a su abuelita y de paso le iba a juntar algunas flores para regalarle a su abuelita y que se sienta mejor. Cuando Caperucita entró al bosque vio que había flores más lindas por el camino largo que por el corto y pensando  que no le iba a pasar nada, se fue por el largo. Cuando dejó la cestita en el piso para juntar las flores, vio que un arbusto se movía y cuando se estaba acercando vio al lobo que se le venía acercando a ella despacio. Caperucita sacó el cuchillo de su papá y  lastimó al lobo. Del miedo se fue corriendo a la casa , por suerte no la habían lastimado. La abuelita se quedó esperando mientras tanto el padre de Caperucita se enojó mucho y decidió  buscarlo y cazarlo y lo encontró y lo cazó y después fueron a llevar las cosas a lo de abuelita y después  pudieron ir y por el camino largo tranquilas.

FIN

Florencia E.

 

Relaciones tóxicas

En el siglo XXI, en Argentina existía una gran libertad sexual. La corte era promiscua y existían ideas proto-feministas de independencia que incluía la libertad de desarrollar una activa vida sexual extramatrimonial. La virginidad ya no era un requisito para el casamiento. la vigilancia paterna no era muy estricta y a los padres no metían a sus hijas en conventos como siglos anteriores.

Un país de clima frío y cálido en verano en playas de la costa atlántica se desarrollan fiestas. Las mujeres se juntan; adolescentes de 18 y de 40 años. Primero se juntan, en sus casas a tomar algo y a picar algo de queso, salamines, etc. Sofía, una chica liberal de veinte años de edad, estudia Derecho en la facultad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires.

Vive en un departamento que se la alquila su padre. Ella, la mayoría de los días de la semana estudia y los findes se la pasa con amigas o amigos. Ella, a los 18 años de edad, tuvo un novio llamado Raúl.

Raúl era albañil. trabajaba todas las semanas y descansaba los fines. Sofía le pedía que esos días estuviese con ella pero él salía a tomar con sus amigos. Raúl, de veinticinco años, fue el primer amor de sofía es más. el le quitó su virginidd.

Ella como toda adolescente enamorada lo amaba profundamente y soportaba muchas cosas de él

Durante el primer año de su relación fue todo fantástico salían al cine y a cenar y miles de cosas más; compartían todo. Es más, hasta se fueron a vivir jutnos y al año y medio de relación él se tornó un poco más agresivo. Empezaron las peleas. Por pequeños detalles. Ella ya sospechaba y él la engañaba. Ella quería estar más tiempo con él pero él empezó a salir con amigos. Tenía sus vicios: el alcohol, iba al casino, boliches, etc. En ese entorno empezó a conocer personas a vincularse con ellas y conoció una chica Laura, 28 años de edad. Laura era soltera, sin hijos y vivía sola ellos empezaron a verse pero él nunca le dijo que tenía novia o mujer.

Sofía ya sospechando lloraba. Sola acostada en su cama matrimonial casi todos los fines de semanas del mes. Ya transcurrían casi dos años de relación, en una discusión él le pega una cachetada en una discusión. Ella no lo podía creer que él en seis meses se convirtiera en otra persona que no era la que la había enamorado. Ella era toda una señorita de las que no se encuentra. Hoy en día fácilmente, bien educada y con modales. Ya en dos años y medio de relación, él seguía viéndose con esta chica la vía, sofía en ese tiempo cambió rotundamente, ya no lo quería tanto casi no tenían relacione sy conoció un compañero en la secudnaria que no lo veía hacia dos años, cuando arrancó la facultad se volvieran a ver y siempre hubo una buena relación. Ella se separa de Raúl, ya que una amiga la había visto, salir de un restaurante muy conocido llamado Manolo.
Sofía enojada lo dejó pero él no la quería dejar era una obseción que tenía sobre ella, ella empezó a salir con mariano de su misma edd. mariano era trabajador más responsable y estaba todo el día con ella.

Un día de diciembre en Arena Beach hubo una fiesta. Raúl estaba en ella y en un desenlace de discusión. Raúl le pega una trompada a mariano. Sofía era cinturón negro en Taekwondo lo defiende a mariano y Raúl le dice todas las veces que la había engañado. Ella de bronca rabia y deseperación le dauna fuerte paratas en el pecho provocando un paro cardiorespiratorio. Murió en el acto y ella fue detenida y condenada. por asesinato en la vía pública sentenciada a quince años de preisión. Su padre, desconsolado, se ahorcó. Sofía cuando saltó se casó con marino terminando así su carrera.

FIN

Bryan A.

Caperucita fiestera

En un bosque, lejos de la ciudad, vivía una niña llamada Caperucita Roja, a la cual le pusieron ese apodo por su manera de beber vino. La apodaron así, porque la relacionaban con el color de la bebida para que no quedara tan evidente, ya que la madre no sabía que tomaba.

Una mañana gris, decidió llamar a su abuela, que vivía al otro lado del bosque para preguntarle si podía hacer una fiesta esa misma noche en su casa. La buelita aceptó la idea. Caperucita se comunicó con sus amigos para invitarlos y decirles que tenían que llevar una bebida.

Cuando se iba acercando la noche, Caperucita mintiéndole a su madre, la pregunta si podía ir a domir a la casa de su abuelita. Su madre le dice que sí, pero que al día siguiente tenía que volver temprano. Caperucita le resondió que a las 9:00 am estaría en la casa para hacer los deberes de la casa.

La niña se preparó, guardó su ropa en la mochila, le sacó plata a escondidas a su mamá y salió. Caminó a la casa de la abueal, se desvió unos metros para ir al almacén. Al llegar pide un vino y al salir se encuentra con una vecina que le pregunta: ¿qué hace una niña comprando vino? A lo que le responde, un poco nerviosa:

-¡Hoy mi madre tiene una cita!

A la vecina le pareció raro, pero decidió no pensar en nada malo. Caperucita volvió a retomar el camino y a unas cuadras de llegar a la casa empezó a sentir que alguien la perseguía. Apuró el paso y de repente siente una voz que le dice: ¿a donde va una niña a esta hora de la noche sola y con tanta prisa?

Se da vuelta y se sorprendió: era el LOBO FEROZ

Con vos de susto, le resonde:

-A la casa de mi abuelita, haremos una fiesta.

-Estoy invitado? -responde el lobo.

-¡Claro que sí! solo tienes que llevar una bebida.

El lobo desapareció y Caperucita siguió su camino.

Llegó a la casa de la abuela y a los minutos llegan los invitados junto al lobo. Todos sorprendidos por la presencia de este, deciden poner música y empezar la fiesta. Después de un par de tragos, el lobo se uso un poco pesado con Caperucita, ella dejó pasar ese momento pensando que no seguiría.

Después de un ahora, el lobo quiso meterla a la pieza, pero sus amigos justo lo vieron y lo sacaron a empujones, cortaron la música y le avisaron a la abuela que justo estaba en la cocina. Llaman a la policia y cuando esta llega le preguntan que había sucedido. Los amigos le cuentan e inmeditamente, lo esposan, lo suben a la patrulla y lo llevan a la comisaría,

Antes de irse, la policia le pide a Caperucita que realice la denuncia, pero ella no quería, porque, ¿cómo le contaba a su madre?  ¡si ella le había mentido!

La abuelita tomó coraje y la llama, para contarle la verdad. La mamá enojada con ambas entendió la gravedad y decidió acompañarla en ese momento difícil. Finalmente, el lobo quedó detenido y Caperucita entendió queno debía mentirle a su madre.

Analía

Caperucita y el cazador

Érase una vez, en un pueblo lejano, al pie de una montaña pequeña, había una joven que se llamaba Caperucita Roja. Vivía en un casa cerca del lago que nacía en la cima de la montaña.

Caperucita era una chica muy amable, obediente y generosa, adeeás de linda e inteligente. Siempe vestía con su caperusa roja que le regaló su abuelo cuando er apequeña y con ella, cubría su pelo largo que era rubio como los rayos del sol
Sus ojos eran verdad como esmeraldas, incluso hasta podían llegar a hiptonoitza. Tenía una narriz muy graciosa y pequeña. Ella siempre sonreía.

La gente de su pueblo la quería, la admiraba mucho, ya que tenía un gran corazón y respetaba a todo el mundo

Un día, mientras daba un paseo con sus amigas, depués de clase, se cruzó con el caador, un viejo amigo de la familia.

-Hola caperucita, hace tiempo no te veía y como has crecida -exclamó el caador.

-Beuenas tambdes, yo tambien me alegro de verde, -dijo Caperucita

-He pasado por tu cada y mtu madre me dio algo apra ti.
extiende la mado caperucita y le dio una cesta. son las medicinas para tua buela, creo que debes darte prisa, o se te hará muy tarde,
ah, muchas gracias, ya voy para allá.

Ve con cuidado, y atenta. no vaya a ser que te pierdas por elbosques, * dijo el cazador mientras seguí su camino. Caperucita se despidio de sus amigas y e dirigió hacia la casa de su abuelita. Ella vivia en una casa en la cida ma la montaña y para llegar allí tenía que cruzar el bosque. A ella le encatnaba pasar tiempo con su abuela, la quería mucho
Caperucita iba muy contenta y cortando flores por el camino. Pero no se dio cuenta que alguien la seguía desde que salió del pueblo. Era un pobre lobo hambriento que hace cinco días no come y pensó que ella podría ser una buena comida.

El estaba al acecho. escondido detrás de unos arbustos relamiéndose esperando a que ella se acerque,  y de repente, el salió delante de ella, con una mirada de desesperación y una sonrisa aterrorizada dijo:

-¿Qué hace una chica tan indefensa, tan tarde soooooooola caminando por el bosque?

-¡Ah! ¡qué susto! -exclamó Caperucita, sorpendida. Voy a casa de mi abuela a llevarte sus medicamentos -contestó asustada

Al mirar fijamente a Caperucita y escuchar su dulce voz, el lobo se sintió extraño, no sabía qué le pasaba, estaba muerto de hambre y asún, así, se le hizo un nudo en el estómago; el corazón se le aceleró y cuando miró neuvamente a Caerucita se puso roja como un tomate y bajó la vista. era como si le hubiera lanzado un hechizo, el lobo se había enamorada d ela joven.-Perdón, no quería asustarte, solo quería avisarte, -dijo el lobo.

-Pues casi me matas de un susto -dijo riéndose-. Me llamo Caperucita.

-Como he visto que llevabas esa cesta, pensé que necesitarías ayuda -dijo el lobo con la intención de que no descubriera sus intenciones.

-Gracias, eres muy amable -dijo Caperucita- si quieres, puedes acompañarme a la casa de mi abuela, puedes cenar con nosotros. Si quieres, el camino es bastante larga.

El llobo sorrendido por la tentadora oferta dijo

-¡Si! Me encantaría, la verdad, llevo mucho tiemo sin comer. Deja que yo lleve la canasta, ¿¡por favor!

Por el camino estuvieron hablando mucho y riendo cuando llegaron a la casa de la abuela, Caperucita abrió la puerta. Su abuela estaba sentada al lado de la chimenea.

-Hola caperucita, ¿qué traes, compañía? -preguntó la abuela.

-Sí, me he encontrado al lobo por el camino y como se ha ofrecido a ayudarme, he pensado que se puede quedar, como agradecimeitno

El lobo entró lentamente y puso la cesta sobre la mesa

-Buenas tardes, señora -dijo el lobo.

-Te hemos traído tus medicinas -dijo Caperucita.

-Gracias, son muy amables -corcontetó la abuelita- La mesa ya está lista, ueden ir a comer.

Durante la cena, la abuela observó de arriba-abajo al lobo; no entendía nada, porque su nieta lo había llevado a su casa, pero al mirarlo, se dio cuenta de que no era malo, solo tenía un hambre de perros. Ahora, su mirada presentaba timidez y viergüenza, no parecía el mismo de antes.

Desués de cenar, la abuela hizo una pregunta un tanto incómoda ara el lobo:

-¿Tienes casa? Perdoná si te ofendo, pero es que tu ropa está toda rota y da la impresión que no han comido nada en mucho tiempo.

-No, señora, yo vivo en el bosque y no tengo nada -dijo el lobo avergonzado.

Se hizo silencio, después de un segundo, la abuela dijo:

-¿Qué te parece si te quedas a vivir aquí? Has sido muy amable con nosotras, odrías ayudar mucho en la casa y ayudar a mi hija y nieta a hacer sus mandados y llevar mis recados a cambio de casa y comida. El lobo emocionado abraza a la abuela.

-¿De verdad? -pregntó el lobo sorprendido-. ¡Muchísimas gracias! -le juro que seré bueno -exclamó el lobo.

-Y si te gusta, puedes venir a verme siempre que quieras, seguro nos divertiremos mucho juntos -dijo Caperucita muy feliz.

A partir de aquel día, el lobo y Caperucita se hicieron muy amigos; iban siempre juntos y el lobo se convirtió en un ser muy amable y bondadoso. Pero a pesar de todo, él nunca confesó sus sentimientos hacia Caperucita. Simplemente se conformó con estar junto a ella, tener toda su confianza y cariño, pretegerla y ayudarla siempre que pudiera.

Camila C.

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